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20 de noviembre: Día de la revolución Mexicana

20 de noviembre: Día de la revolución Mexicana

20 de noviembre: Día de la revolución Mexicana

 

“Quiero morir siendo esclavo de los principios, no de los hombres”
-Emiliano Zapata-

La Revolución Mexicana es el movimiento armado que inició en 1910 para terminar la dictadura de Porfirio Díaz y que culminó oficialmente con la promulgación de la nueva Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, siendo ésta la primera a nivel mundial en reconocer las garantías sociales y los derechos laborales colectivos.

Durante el gobierno de Porfirio Díaz, el 40 por ciento del territorio azteca era propiedad tan sólo de 840 hacendados. El latifundio era tan desmedido que, a veces, una sola persona era dueña de una extensión de terreno mayor que la superficie de varios países europeos. Por ejemplo, el General Luis Terrazas, poseía en el Norte de México un predio de 2.5 millones de hectáreas, o sea, equivalente al área de Holanda, Bélgica, Dinamarca, Hungría y Suiza juntas. Otro gran propietario era la iglesia católica mexicana, integrada en su mayoría, por un clero conservador y adicto al orden represivo imperante, lo que explica, en parte, porqué la revolución fue anticlerical.

Porfirio Díaz durante su mandato abrió las puertas a las empresas norteamericanas e inglesas, que se apropiaron prácticamente de la riqueza nacional. Los capitales extranjeros llegaron a ser dueños o administradores de los ferrocarriles; controlaban las ricas minas de plata de San Luis Potosí. Los franceses manejaban la lencería y botonería; los españoles, el comercio; y los alemanes, los cultivos especializados.

No existía una legislación que protegiera a los obreros y campesinos. Las huelgas estaban prohibidas y sancionaban severamente a quienes osaban pedir mejores salarios o la reducción de la jornada inhumana de trabajo que, en muchos casos, alcanzaba las 14 ó 16 horas diarias.

Los trabajadores ganaban miserables salarios de 25 centavos diarios, iguales que a fines de la colonia, no obstante que los precios de los artículos que consumían se habían elevado al triple. Al mismo tiempo sufrían la expoliación en las “tiendas de raya”, en las que el propietario de la hacienda vendía el jabón, el maíz, el aguardiente embrutecedor y toda otra mercadería que necesitaban, a precios muchos más altos que los del mercado.

El Presidente Porfirio Díaz resultó electo para un nuevo período presidencial para el periodo 1910-1914, en donde el ex candidato y líder liberal Francisco I. Madero no fue beneficiado en las urnas, por lo que lanzó el Plan de San Luis -fechado el 5 de octubre de 1910- para derrocar a Díaz.

Su lema principal fue "Sufragio efectivo, no reelección", lema que reivindicaba los derechos laborales y la repartición de tierras que buscaban los grupos sociales, ideales contrarios al gobierno de Díaz.

En su plan de acción de Francisco I. Madero, estaba una convocatoria que llamaba al pueblo mexicano a unirse a la lucha armada, esta decía: "El 20 de noviembre, desde las 6 de la tarde en adelante, todos los ciudadanos de la República deberán tomar las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente nos gobiernan".

Algunos grupos, como el de los hermanos Aquiles, Máximo y Carmen Serdán que eran gente de Francisco I. Madero, fueron descubiertos con posesión de armas por lo que se alzaron a la lucha antes de la fecha pactada, iniciando la batalla en la ciudad de Puebla. La muerte de los hermanos al enfrentarse con las fuerzas del gobierno los llevó a ser considerados los primeros "mártires" del movimiento contra Díaz, además de que motivó a otros grupos a unirse a la insurrección de Madero.

La lucha armada hizo surgir a muchos líderes revolucionarios que acompañaron la causa de Francisco I. Madero, entre ellos: Emiliano Zapata en el sur del país, así como Francisco "Pancho" Villa, Álvaro Obregón y Pascual Orozco en el norte.

La presión revolucionaria tuvo éxito y Porfirio Díaz firmó su renuncia a la presidencia el 25 de mayo de 1911, dando fin a 35 años de gobierno y abriendo paso a nuevas elecciones.

Francisco I. Madero se postuló como candidato a la presidencia, comicios que ganó, asumiendo la presidencia de México el 6 de noviembre de 1911 en la que es considerada "la primera elección democrática en 30 años"

Resultados positivos de la revolución mexicana. Destacan entre ellos:

  1. El cambio de la propiedad de la tierra. Hubo un considerable aumento en el número de pequeños granjeros independientes.
  2. Se estableció, en 1915, el descanso dominical obligatorio, y la jornada máxima de 8 horas de trabajo. En 1916, se reconoció el derecho de huelga y se fijaron las nuevas relaciones de trabajo, entre patrones y obreros.
  3. La nueva conciencia nacional encontró expresión en las obras de artistas y escritores. Sobresaliendo particularmente en las artes visuales, la arquitectura y pintura de mayor importancia en el hemisferio occidental. Tres figuras sobresalen en pintura: David Alfaro Sequeiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco. Estos artistas infundieron una fe positiva en el futuro de México, pues, describieron un mundo ideal en el que los campesinos araban su propia tierra y en el que los sueños de Morelos y de Zapata se hacen realidad.


Redactor: Angélica Ozuna Alfaro, Jefe del Departamento de Producción de medios Interactivos de UNACH Virtual.


Fuentes

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-46245076

https://lahistoriamexicana.mx/siglo-xx/revolucion-mexicana

https://congresoweb.congresojal.gob.mx/BibliotecaVirtual/libros/AntecedentesRevolcucion.pdf